miércoles, 22 de febrero de 2012

EL ARQUITECTO EN LOS UMBRALES DEL SIGLO XXI (2)


FUNCIÓN

         (Aunque para aquilatar más las definiciones se haya recurrido a la normativa vigente en España, ésta no es muy diferente de la de cualquier otro país en lo que respecta a este aspecto).

         La función debe ser considerada a dos niveles: en tanto actividad profesional, que puede ser creativa, de gestión, o mixta, y en cuanto actividad intelectual, donde también cumple funciones sociales, humanísticas y culturales.
         Hasta cierto punto, el profesional es libre de escoger que tipo de función como actividad puede desarrollar de mejor forma, según su carácter, su preparación, sus inclinaciones y su propia voluntad. Aunque siempre su capacidad de elección estará limitada por las vicisitudes cotidianas, lo que se denomina los imponderables.
         A cumplir de la mejor forma posible que sea capaz con sus funciones sociales, humanísticas y culturales está obligado por la propia deontología de la profesión.

              Fachadas principal y posterior de viviendas unifamiliares adosadas

           CREATIVO
         Como creativo se dedica a desarrollar la idea de nuevos objetos a partir de otros preexistentes, mediante la intervención de sus conocimientos y de su capacidad inventiva, ya sea a nivel de proyecto, de planeamiento, o de construcción.
      En sí, podría considerarse como la función más propia y diferenciadora de la profesión, sin menoscabo para las otras. También es la más enriquecedora para el propio profesional desde un punto de vista intelectual.
         A veces es muy difícil poder desarrollar esta función, pues no es sólo una cuestión de capacidad, sino que también se necesita una economía en que sustentarse, y es todavía más difícil si se intenta realizar con una poética propia y diferenciada, es decir, con un estilo.

         PROYECTISTA
         El proyectista, según la Ley de Ordenación de la Edificación (OE-99), es el agente que, por encargo del promotor y con sujeción a la normativa técnica y urbanística correspondiente, redacta el proyecto.
         Son obligaciones del proyectista: a) Estar en posesión de la titulación académica y profesional habilitante o, en caso de personas jurídicas, designar al técnico redactor del proyecto que tenga la titulación profesional habilitante; b) Redactar el proyecto con sujeción a la normativa vigente y a lo que se haya establecido en el contrato y entregarlo, con los visados que en su caso sean preceptivos y c) Acordar, en su caso, con el promotor la contratación de colaboraciones parciales.
         Por otra parte, el arquitecto, como forma propia de realización, proyecta en muchas ocasiones edificios sin existencia de encargo, que en ocasiones podrán llegar a ser realizados con posterioridad, y en otras se quedarán para siempre en proyecto, dando lugar a lo que se ha denominado “arquitecturas de papel”.

         DIRECTOR
      El director de la obra, según la OC-99, es el agente que, formando parte de la dirección facultativa, dirige el desarrollo de una actuación en los aspectos técnicos, estéticos, urbanísticos y medioambientales, de conformidad con el proyecto que la define, la licencia de edificación y demás autorizaciones preceptivas y las condiciones del contrato, con objeto de asegurar su adecuación con el fin propuesto.
         En unas ocasiones será el mismo técnico proyectista quien dirija su obra, y en otras las circunstancias aconsejarán que sea un técnico diferente, como, por ejemplo, una ubicación del emplazamiento muy alejada.
         En general, a todo arquitecto le gusta dirigir sus propios proyectos, porque le permite contrastar las ideas proyectados con la realidad edificatoria, y poder, en su caso, realizar modificaciones con que pulir y afinar sus creaciones.

          EJECUTOR
         El director de la ejecución de la obra, según la ya mencionada OC-99, es el agente que, formando parte de la dirección facultativa, asume la función técnica de dirigir la ejecución material de la obra y de controlar cualitativa y cuantitativamente la construcción y la calidad de lo edificado.
         Es el arquitecto a pie de obra, llevando a la realidad física lo que hasta el momento sólo eran unas ideas e instrucciones sobre el papel, programando las actividades, coordinado a los diferentes equipos, resolviendo los problemas que puedan surgir, controlando la producción, verificando la calidad de los materiales a emplear, cumpliendo los plazos de ejecución, etc.
         Es una labor hermosa, aunque no exenta de incomodidades, las inclemencias del tiempo, las dificultades de los arranques de obra… y requiere saber rodearse de un buen equipo auxiliar, en el que se tenga absoluta confianza para poder delegar funciones.

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